lunes, 1 de noviembre de 2010

Recuerdan a quienes ya no están entre nosotros

Por Lucía León


En el día de Todos los Santos se rememora a personalidades de los ámbitos artísticos y del espectáculo, que fallecieron este año.

Como ya es tradición, los guatemaltecos recuerdan hoy con nostalgia y cariño a quienes ya no nos acompañan. En el Día de Todos Los Santos algunos visitan los cementerios para depositar flores y regalos en las tumbas de sus seres queridos, mientras que otros elevan por los aires barriletes multicolores para evocar a sus difuntos.

En lo que va del año, tanto en Guatemala como fuera de sus fronteras, los distintos ámbitos del arte se han vestido de negro para despedir a quienes se han adelantado en el descanso eterno. Hoy honramos su memoria.

Llora el escenario

Este año el teatro fue uno de los gremios que lloró la muerte de Lisandro Guarcax, director del grupo de arte dramático indígena Sotz’il, de Sololá, quien perdió la vida después de haber sido secuestrado y asesinado el 25 de agosto. Dos días después, numerosas personalidades de diversas facetas artísticas se reunieron en el caserío El Tablón, Sololá, para darle un último adiós. Guarcax fue secuestrado al finalizar sus actividades como director de la escuela de la comunidad de Chua Cruz.

Muchos recuerdan a Guarcax como una pieza clave en el desarrollo del arte. Desde el 2001, junto a otros jóvenes de su comunidad, organizó la agrupación Centro Cultural Sotz´il Jay. Desde este espacio se trabajó por la investigación, rescate y desarrollo de las artes prehispánicas. En julio pasado, Guarcax y varios artistas de Sotz’il viajaron junto al resto de la delegación guatemalteca a Noruega para participar en el Festival de pueblos indígenas Riddu Riddu.

El ángel de la cultura

El reconocido promotor cultural Ángel Arturo González dejó un vacío en sus seres queridos, cuando falleció el 27 de agosto como víctima de la etapa final de la esclerosis amiotrófica lateral que le fue diagnosticada la tercera semana de febrero de este año, a los 55 años de edad.

Antes de que sus capacidades motoras se tornarán cada vez más débiles, el gestor cultural se dedicó a promover las expresiones artísticas dentro y fuera de Antigua Guatemala. Su primer trabajo lo obtuvo en 1976, cuando laboró para la Sección de Castellanización de la Dirección de Desarrollo Socieducativo y Rural del Ministerio de Educación. A los 25 años de edad llegó a ser el director más joven de la Alianza Francesa en la ciudad colonial y hace tres años fue candidato a la alcaldía de su ciudad natal.

González fungió durante 16 años como gerente y motor de la Fundación Paiz para la Educación y la Cultura y estuvo a cargo de la organización de las bienales de Arte Paiz y otros festivales.

El padre de un ídolo

En los últimos días de septiembre pasado, el cantautor Ricardo Arjona dejó de un lado la faceta de artista para despedirse de su padre Ricardo Arjona Moscoso, en una ceremonia privada en el cementerio Las Flores, a la que asistieron familiares y amigos.

Don Ricardo falleció el 27 de septiembre, a consecuencia de un tumor cerebral que lo aquejó durante varios meses y lo mantuvo internado en un hospital privado de la capital.

El padre del compositor murió a los 78 años y su vida profesional activa la dedicó a la docencia durante los años 60 y 70. Probablemente, es el responsable del destino musical que su hijo tomó, pues Arjona Moscoso fue quien le regaló su primera guitarra cuando el artista tenía 8 años.

Durante el velatorio, diversas personalidades nacionales ofrecieron sus condolencias a Ricardo y a sus parientes. Estuvieron presentes la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, y el futbolista Juan Carlos Plata, entre otros.

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